Propone, no ejecuta
El agente marca la línea, redacta el motivo y arma el legajo. Aplicar el débito, aprobar la autorización o cerrar la liquidación lo hace siempre un usuario con permiso para hacerlo.
La inteligencia artificial de ASC no está pegada encima como un chatbot. Está adentro de cada proceso, entrenada para una tarea concreta: leer, comparar, marcar lo raro y proponer. La confirmación, la firma y la responsabilidad siguen siendo de una persona, y quedan registradas.
En salud, una decisión automática mal tomada cuesta dinero, credibilidad y a veces atención médica. Por eso la IA de ASC trabaja bajo condiciones fijas.
El agente marca la línea, redacta el motivo y arma el legajo. Aplicar el débito, aprobar la autorización o cerrar la liquidación lo hace siempre un usuario con permiso para hacerlo.
Cada sugerencia viene con su fundamento: qué regla se incumplió, qué valor de convenio corresponde, qué documento falta. Nadie tiene que confiar a ciegas en una recomendación.
Los agentes trabajan con los mismos permisos que las personas. Un agente no accede a datos clínicos que el rol que lo invoca no puede ver, y cada acceso queda registrado.
Diecisiete aplicaciones, diecisiete asistentes especializados. Cada uno conoce su proceso, sus reglas y sus datos.
Lee el contrato firmado con el financiador y propone cómo cargarlo: qué reglas de cobertura, qué valores y qué excepciones. Lo que llevaba días de lectura se revisa en una pantalla.
Cruza el padrón nuevo contra el anterior y contra el resto de los financiadores: detecta duplicados, documentos mal cargados, bajas que nunca se procesaron y personas afiliadas dos veces.
Revisa la documentación que sube cada prestador —habilitación, matrícula, seguro— verifica que sea legible y vigente, y avisa los vencimientos con anticipación suficiente para renovarlos.
Compara cada precio facturado contra el convenio vigente a la fecha de la prestación y señala los que están fuera de rango, incluidos los que quedaron desactualizados tras un aumento.
Resuelve al instante los pedidos que cumplen todas las reglas y, para el resto, arma un resumen del caso —antecedentes, cobertura, consumo previo— para que el auditor médico decida rápido y con contexto.
Identifica temprano a los pacientes cuyo consumo va camino a ser de alto costo y arma el legajo del reintegro SURGE con la documentación que exige la normativa, en vez de reconstruirlo al final.
Lee los escaneos adjuntos a la presentación —órdenes, consentimientos, protocolos— reconoce qué es cada documento y avisa exactamente qué falta antes de que la carpeta entre al circuito.
Audita las miles de líneas del mes contra cobertura, autorización, arancel, duplicados y compatibilidad de prácticas, y le entrega al auditor solo las que merecen criterio, con el débito ya redactado.
Clasifica cada reclamo por tipo y revisa si la prueba adjunta responde al motivo del débito. Sugiere la respuesta según cómo se resolvieron casos equivalentes, para que el criterio sea consistente.
Revisa la liquidación antes de emitirla y explica en lenguaje claro cada diferencia contra el mes anterior: qué prestador subió, por qué, y si el desvío tiene una causa conocida.
Proyecta el flujo de fondos cruzando lo que hay que pagar con lo que se espera cobrar, y propone el orden de la agenda de pagos para no quedar corto en una fecha crítica.
Predice la siniestralidad del contrato con los meses que faltan y alerta cuáles tienen el margen en riesgo, con tiempo para renegociar antes de que el ejercicio esté cerrado.
Detecta comportamientos fuera de lo normal —sobreprestación, prácticas incompatibles, picos de consumo— y responde preguntas sobre los datos en lenguaje natural, sin pasar por el área de sistemas.
Precontrola la presentación del lado del prestador: le avisa qué está mal antes de enviarla. Menos débitos evitables, menos reclamos y un circuito más corto para las dos partes.
Redacta los informes de gestión que el financiador pide todos los meses y le avisa por su cuenta cuando un consumo se desvía de lo esperado, antes de que lo descubra en una auditoría.
Un chat que le responde al afiliado las preguntas de siempre —qué cubre mi plan, dónde me atiendo, en qué está mi autorización— y deriva al call center solo lo que necesita una persona.
Orquesta a todos los agentes: les asigna permisos, les da el contexto correcto y registra cada acción que proponen y cada decisión humana que la confirma o la rechaza.
Porque en salud la pregunta no es solo «¿funciona?», sino «¿quién responde si se equivoca?».
Preferimos ser claros antes de la implementación y no después.
Ninguna negativa de cobertura, autorización o pago se emite sin que una persona habilitada la confirme. La IA acelera el análisis, no reemplaza el criterio médico ni la responsabilidad profesional.
Los agentes trabajan sobre el motor de reglas de Core, que refleja los convenios y contratos cargados por la gerenciadora. Si una regla no está escrita, el agente no la aplica.
Reemplaza el trabajo repetitivo: el cotejo línea por línea, la búsqueda de documentos y la redacción de motivos estándar. El equipo pasa de procesar a decidir, que es donde agrega valor.
En la demo corremos los agentes sobre un caso de su operación y le mostramos, línea por línea, qué habrían marcado.